La Hermandad...


Existen muchas hermandades por el mundo, algunas antiguas y famosas como las fraternidades de ciertas universidades americanas, otras más sanas y deportistas, conocidas o no tan conocidas. Ese sentimiento grupal de pertenencia suele acarrear cierta identidad extra a sus miembros. El caso que algunas son denostadas, otras admiradas... Hoy quería hablar de la nuestra, aunque no esté "oficializada". Siempre que arranca el invierno y comienza nuestra "temporada motera" con las invernales que más nos gustan (Arguis, Estrella de Javalambre y Riberas de Voltoya) me siento feliz y más cómodo que en otras fechas del año. Sé que en la carretera y en esas citas encontraré, seguro, gente conocida o desconocida de mi propia hermandad, de nuestra vieja tribu romántica amante de la gasolina y de los paisajes sin hormigón. Y no lo digo por deslumbrar a nadie, para nada, en todo caso me siento un privilegiado porque, vaya donde vaya, hay moteros y, normalmente, no hace falta que nos conozcamos para que surga buen rollo y cierta confianza natural, virtudes que no veo tan claramente en otros colectivos. Será que soy un poco mayor ya y aprecio más estas cosas, no lo sé, aunque tampoco sea una novedad, por fortuna. 


Iniciamos la temporada invernal con la idea de subir a Arguis un año más pero, como sucede con esta cita de vez en cuando, al final no lo conseguimos. Primero se puso un poco malo er pápa y el sábado, cuando pensaba salir yo y juntarme más tarde con un amigo, Ricardet comenzó a ponerse malillo por culpa de una incipiente bronquitis que atajamos a tiempo. La vieja "maldición del pantano" vuelve a latir de vez en cuando, está claro. El domingo al menos me di un pirulo hasta Medinaceli por comarcales para comer con los amigos que bajaban de Arguis (principalmente, Mudo).  Ese domingo el sol iluminaba bien las tierras de Guadalajara, también el castillo de Jadraque, pero el frio cortaba sin piedad. Por primera vez en años no tomamos sopa de primero en nuestro habitual restaurante pero sí cayeron algunas cortezas... La Guzzi, la venerable Dama Blanca, bajaba con problemas en un cilindro. Los años no pasan en valde aunque, estoy seguro, todavía la quedan muchas millas por recorrer.


Sobrevivimos a las navidades y llego la cita de Javalambre, y después de no haber acudido a la edición anterior, habia muchas ganas, sobre todo porque ¡buen grupo nos ibamos a juntar! Salvo Paco Motos que no podía esta vez repetir, todos los demás hermanos andábamos por alli. Volviamos a ver a Tomás, Toni y Gregg de los Tortugas, sin olvidar a Xavi y Pepelitro, etc, a Alberto de Utiel (¡por supuesto!) con su infatigable Impala rutera, a Rosa, Alvarito, Cynthia, Bettor, Mudo (con cumpleaños incluido).. y ¡Gusiluz!, que andaba emocionada en su debut, esperando conquistar el domingo la montaña para llevarse su primera medalla. Desde Madrid partiamos los Luises con Yoli & Antuan, en fin, ¡menuda parrilla de salida contábamos para el 2018!

En el tramo de Tarancón a Cuenca enfilo mi padre a velocidad supersónica, ajeno como siempre a posibles radares, buscando el limite del motor de la Fazer. Su "minuto de gloria" dice siempre mientras yo rezo para que no nos hayan cazado en esos tramos de desenfreno ilegal. Así es la hermandad, a veces comete pequeños pecados, de esos recuerdos que luego perviven para siempre... Paradita luego en Fuentes para el café, y cómo no, en Cañete para comer junto a una estufa que se agradeció bastante. Más momentos sencillos, modestos y repetitivos que te llenan de paz y muchas veces de buen humor... Sí, en nuestra hermandad pocas veces hay malas caras o disgustos.


Un placer exótico, y poco frecuente, fue ver de nuevo a la alegre y simpática Cynthia. Su alegría nos contagió sonrisas, como un sol inundando luz por todas partes. Alli estaba ella, junto a Racing Rose, para inscribirnos al tiempo que tomábamos la mayoría un caldito de bienvenida, siempre bien agradecido. ¿Y quién estaba trabajando duramente con los calditos?, sí, nuestro querido Alvarito-Kerker, mi gran idolo de estos años, ja,ja...
 

 Llego Febrero y a mitad de mes llegaba quizá nuestra invernal favorita, la de Riberas de Voltoya. El viaje es corto por más vueltas que des por la sierra pero, como siempre, es agradable aunque, este año, bajaron las temperaturas y, llegando a la provincia de Segovia, comenzó a llover. Toda una sorpresa de última hora contar con otro amigo de la hermandad, el bueno de Iñigo y su renovada ER6. Pocas veces nos vemos pero es un placer compartir horas con él, por cierto, otro amigo informático-motero (amplia variedad dentro de la hermandad, por lo visto estas últimas décadas). Le esperamos tomando un café y unos churros en San Rafael, después de cruzar el Alto del León. Pocos minutos después también se presentaban dos pesos pesados de los ruteros madrileños, ¡Germán y Juanki! A pesar de no llevar el mono de agua no llegamos del todo calados a Juarros aunque pronto el ambiente nos calentó. Allí siempre vemos a lo más granado de nuestra "sociedad". Este año, una vez más, Marco y Meli, Fernando de Fuenlabrada, Miguelon y Mayka (la bruja del licor-café; ¡¡más salada ella!!), Hondita y Enrique del MTM (¡este año con la sopresa de Laura!), Rosa & Alvaro, algunos amigos Tortugas (Gregg a la cabeza) y, por supuesto, los amigos del Foro, en especial Luis y Rosi. Hasta da gusto ver a Dino y una de sus Ducati oldies.. ¿arrancaría este año cuando amaneciera el domingo? La noche fue una muestra más de ese buen rollo de nuestra hermandad... Motos y rockandroll siempre han casado bien. Algunos se disfrazaron por la noche, otros no tanto. Pensé con ironía que mientras no tengamos que disfrazarnos de motoristas vamos bien...


A veces recolocando fotos antiguas en el disco duro te paras en ciertas imagenes unos segundos o incluso algunos minutos. Siento que después de tantas aventuras estoy, más o menos, en la mitad de mi vida, por lo menos justo en el medio de la segunda etapa vital, la que dicen trascurre desde los 30 a los 60, la verdadera edad adulta. Lo importante no es solo el trayecto vivido sino las ganas por continuar. Cuando miro esas fotos, en papel o sobre la fría pantalla, normalmente me recuerdan con cierto detalle lo vivido en ese momento o durante esos días. A veces hay excepciones y me cuesta más. También lamento, de corazón, olvidar algunos nombres, no el de los amigos, pero sí de esa buena gente, conocidos, ¿docenas, cientos?, que se han cruzado alguna vez en alguna parte.

Sí, nuestra hermandad existe y es vasta. Pocas malas caras y pocas manos ausentes he tenido enfrente cuando tuve algún percance lejos de casa. A pesar del daño que hacen los malos, estoy convencido de que todavía queda mucha gente buena por todo el planeta. Grandes y verdaderos ruteros como el amigo Vitin o el insólito Ricardo Fité me lo han demostrado con sus ultimas vivencias muy lejos de España. Son los malditos prejuicios, la falta de empatía, la intolerancia por lo desconocido y la maldita propaganda institucional (cuantos ciudadanos de Irán, por ejemplo, te dicen que no son el "coco", que lamentan que pensemos, desde Occidente, que lo son, por ejemplo) las que, muchas veces, nos equivocan el camino y la mentalidad abierta que debería prevalecer. Sé que hablo de quimeras pero los cambios deben comenzar por uno mismo. Hay gente buena por todas partes, y gente mala también, pero yo creo que un poco menos. En todo caso, me siento un privilegiado por ser parte de esa hermandad que ya me contaba mi padre de niño que existía en el mundo de la moto. A pesar de las excepciones, de los interesados, espantaviejas o amigos del postureo mediático, ahi fuera están nuestros compañeros motoristas y solo tenemos que cruzarnos con ellos para saberlo. En esas estamos, una y otra vez, mientras el cuerpo aguante... ¡y que no se pierda el saludo de las Vs, camaradas!


No puedo cerrar este post sin recordar a un hombre bueno, a un gran campeón sin corona, que se nos ha ido hace pocos días de manera totalmente impredecible, Ralf Waldmann. Da rabia que siendo todavía un hombre joven, 51 años, nos haya dejado. Valiente, simpático, polivalente y ganador de 20 GPs. Que la tierra te sea leve, Campeón, GRACIAS por brindarnos tantos carrerones llenos de valor y emoción.

...y el retorno del Rey


Siguiendo con estos últimos posts de despedida de la "temporada", faltaba contar (para quién le interese) cómo, por fin, hemos vuelto a recuperar al abuelo volador, a mi padre, después de varios meses de sequía motera ocasionados por motivos de salud, como algunos sabéis. Entre las tribulaciones habituales que nos brinda el incesante paso del tiempo siempre hay momentos luminosos que alumbran los corazones y dan brillo al "metal" del que estamos hechos. Esta modesta historia corta y mesurada va de eso, de una vuelta esperada y agradable.

El parón llego a finales de enero. Operación y rehabilitación. Desde entonces, había salido a rodar en un par de ocasiones, muy a mi pesar. La primera vez con motivo de nuestro encuentro de "Grillaos" de abril en el acogedor pueblo de Cogolludo y, la segunda, cuando los amigos del MC El Foro celebraron su rally turístico en mayo. No volvió a casa bien, todo era muy reciente, los puntos tiraban mucho todavía. Por fin acudió de nuevo al médico y éste, asustado, le echo la bronca (con razón) por haber montado en moto. Pactaron que hasta noviembre no volvería a probar. El abuelo se lo tomó en serio y espero el plazo acordado.

Por fin quedó el verano atrás y, entre otras ideas, teníamos ganas de volver a juntarnos con Paco Motos antes de que pasara más tiempo... Durante el domingo de carreras en La Bañeza apenas le vi yo unos minutos, ¡allí hay demasiada acción y demasiados conocidos y pilotos como para hacer mucha vida social reposada! Pensamos en varias fechas y lugares candidatos pero, al final, ya que no podía ser para el fin de semana del GP valenciano, acordamos la fecha del sábado 18 de noviembre, en Motilla de Palancar, dónde ya quedamos hace años unos cuantos con él. Y allá que fuimos, ¡y bien acompañados! Por una vez Julito sacó su moto, puso cara de velocidad y se apunto a la fiesta, mientras que Antuan y Yoli venian en la lujosa K1600, ¡buen grupo de Cariñosos!

Ilusionados por volver a rodar todos juntos, quedamos en una gasolinera de la carretera de Valencia, cerca de Uclés. Previamente quedé con mi padre en otra cerca de Rivas Vaciamadrid. Aunque no madrugamos, el sol despertaba lentamente mientras yo esperaba allí, tranquilo pero expectante. Puntual, vi llegar la moto roja que tantas alegrías nos ha dado desde hace ya muchos años, ¡la Fazer LF!

Pensé, cuanto meses sin rodar juntos... Las dos "niñas" tenían ganas de verse. Pronto la Infinita y la Fazer volvieron a lucir guapas frente a la cámara de mi móvil. El piloto de la Yamaha venia tranquilo y confiado. Yo también lo estaba. Pronto arrancamos a la par y cedí el paso al maestro, camino a la siguiente gasolinera donde habíamos quedado con el trio danger que nos aguardaba.



Hasta allí el ritmillo fue comedido pero, una vez todos juntos, el abuelo empezó a adelantarnos y tirar con ganas. Yo no me lo esperaba, pero recordé su ultimo viaje largo, a Arguis, en diciembre del 16, y cómo nos llevo durante horas camino a nuestro destino invernal. Y es que, a pesar de su edad, LF Senior todavía se defiende bien en autovía. Y de su moto, mi exmoto, qué decir, funciona como un reloj. Julito, que imaginaba tenia ganas de enroscar el mango, pronto se puso a su rebufo, y ambos fueron marcando el ritmo y nuestro camino, omitiendo un poco la ley pero con precaución y sabiduría, ese sabio término medio que solemos buscar. De todas formas, sonriendo, desde detrás, yo iba algo "acojonado". Siempre que veía un arco con paneles en la carretera o una "cosa" en el arcén de la autovía, temía que fuera un radar.. y, espiritualmente, les lanzaba un mensaje telepático de "repeled, frenad, sosegaos!!"...pero creo que no les llego... El día, además, se prestaba a rodar: una temperatura comedida y sin viento, perfecto para trazar y acelerar con ganas y sin problemas. Obviamente, pues, llegamos pronto y contentos a Motilla. 


Justo cuando íbamos a aparcar nuestras monturas en el restaurante que recordábamos de años atrás, el gran Paco hizo acto de presencia y nos aviso que no parasemos allí, que comeríamos en otro sitio. Continuamos por la calle/carretera principal y aparcamos por fin a unos cientos de metros. ¡Seguro que no era mala elección!, ya se sabe, los kilómetros y los amigos dan ganas de comer (bueno, algo así), aunque lo principal era la compañía, claro está.


¡Qué decir de estos encuentros! Lo lógico y habitual: que son memorables. Después de una original y generosa comida nos salimos a la terraza del mesón para proseguir con la sobremesa, paladeando algunos licores y disfrutando de una tranquilidad que no tenía precio. Esas horas de charla son un compendio de noticias, recuerdos y proyectos. La historia de siempre. El sol incluso picaba a esas horas, para redondear la jornada. Yo guardé silencio muchas veces escuchando a los veteranos contar sus batallitas y algunas novedades. Ver a Paco, después de tanto tiempo, fue estupendo. Como siempre, no para y nos contó docenas de historias. En paralelo, disfrutar de nuestra motera rubia, Yoli, fue otro regalo dorado. Como siempre, su sonrisa y su sentido el humor nos encandiló, ¡qué haríamos sin ella! Julito con sus crónicas y su fabulosa manera de contarlas nos causó, una vez más, sensación... ¡escucharle recordar viejas aventuras medio subrealistas tampoco tiene precio!...


Y así pasaron unas horas y llegaron las despedidas y la vuelta, a buen ritmo...  primero por la vieja carretera de Valencia, luego, una vez más la autovía, ¡qué remedio! Un poco antes de la hora de cenar, o del Telediario, cada mochuelo colgaba ya de su olivo. Entré en la ducha contento y satisfecho, habíamos pasado un día realmente agradable. Entre ver a los amigos, rodar con ellos y recuperar a mi padre, no imaginaba mejor balance para aquel sábado de otoño. Sobre "El Motorista" de 73 años y su famosa mala salud de hierro, qué decir... Le vi contento, ágil, no le dolía nada, volvió con las pilas cargadas, realmente rejuvenecido. Su cara, comedida pero nada ambigua, lo decía todo, ¡había probado su mejor medicina!, como tantas otras veces, por tanto, ¡chapeau! A la "peli" fue fácil ponerla "titulo": "el retorno del Rey". Que nos dure, todavía, muchos años...


¡Feliz y racing 2018! Salud y gasolina para todos...

Aventuras en Vila Real...



Se termina el año y no podemos afirmar esta vez que hemos quemado mucha gasolina o que hemos disfrutado de demasiadas aventuras. Tampoco nos podemos quejar, ¡eso también es cierto!, pero... Resumiendo, pocas rutas de entidad y una única carrera de clásicas en Lordelo-Vila Real que fue un desastre al final por culpa de un depósito meón que no hubo manera de arreglar.¡Como echo de menos esos viajes a Francia o Pirineos que hacíamos antes! Detenerte en algún puerto silencioso y contemplar los bosques, la nieve o los colores del otoño, todas las épocas del año tienen su encanto, aunque la del verano no nos guste demasiado... Eso sí, unas cuantas vueltecitas por la sierra los domingos sí han caído, cortas pero intensas muchas veces... En verano saliendo pronto y volviendo a casa antes del mediodía, evitando hordas, señores de verde (que no son de Kawasaki) mientras el termómetro sube hasta niveles que no son nada benignos con los motores o con ciertos riders como moi. Ahora, ya en otoño, esas vueltecitas de domingo se inician más tarde, evitando en lo posible el frío asfalto del amanecer. A veces, mientras salgo con la moto del garaje, me acuerdo de varias carreras que no hemos podido participar por "tonterias", o mejor dicho, por problemas de salud o logisticos. La penúltima fue la de Zamora, la última fue la de Zuera, ¡como dolió!, con la ilusión que teníamos por volver a aquella pista amiga y rodearnos de conocidos, bellas clásicas y competidores... pero tampoco pudo ser.

No hay que dramatizar, es cierto que hay años mejores y otros peores, es lo que ahí. Durante el 17 nos ha tocado "rodar" con los médicos y las operaciones, temas familiares a veces inevitables, sí... El "jefe", mi padre, andaba tocado a principios de año y tuvo que pasar por el quirófano. Todo salio bien, por fortuna, pero la recuperación, desde finales de enero, fue más o menos larga. Le prohibieron montar en moto (claro) hasta finales de año como mínimo pero ya en abril y mayo quiso probarse y hacer dos rutas cortas. La primera fue hasta Cogolludo (en abril, con motivo de nuestro encuentro de "Grillaos del TT") y luego en mayo participamos en el bonito rally de los amigos del M.C. El Foro por la sierra norte y zonas cercanas. Escasos kms pero los puntos internos todavía tiraban mucho y, pasando los 200 kms de ruta, el protagonista se resentía. Demasiado pronto para rodar libre. Se aparcó la Fazer, prácticamente, en espera de mejores condiciones...

Justo entonces, allá por primavera, me animaron algunos veteranos norteños (Champi Aneiros y Dr. Boom en concreto) para participar en una carrera de clásicas en la mítica localidad lusa de Vila Real. Estaba un poco lejos pero, visto quién me aconsejaba la prueba, me decidí enseguida (trazado urbano, organizadores con muchas ganas, buena parrilla) y empezamos a trabajar para poder acudir con la Ossa. Puse la bola al coche (una vieja idea) y alquilé para esa fecha un carro (toda una novedad para mi). Julito y mi padre me acompañaban, ¡la aventurilla pintaba bien!

Era viernes y recogimos la moto del taller de Juan Martin en San Martin de Valdeiglesias. Allí llevaba unos meses dormida, después de que el citado maestro arreglara su cadena primaria y echara un vistazo general al motor, que falta le hacia. Llegamos por la tarde a Lordelo (junto a Vila Real) y enseguida la organización nos trató con mucha simpática y consideración. El ambiente, los pilotos y las joyas allí reunidas no eran moco de pavo. Por mi parte, llevaba casi un año sin montar en la Ossa pero tenia ganas y mucha curiosidad para chequear como rendía ahora el motor recién revisado.

Lo mejor sin duda fue la compañía y los reencuentros (Xose, Carlos66 y su simpática familia, Conchi y Celes, Champi, Santi BotellaRoy, etc) y también los nuevos encuentros (el maestro Dr Boom y J C Figueiredo -organizador de la prueba, todo un gentleman-, principalmente). La cena llego pronto a cargo de los amigos portugueses, después de dejar la moto y los pertrechos en la carpa de Champi. El circuito parecía trazado sobre las calles y los desniveles de una zona del pueblo, llena de casas bajas y chalecitos. Apenas había visto algún vídeo en youtube pero me daba la sensación de que era un circuito realmente interesante, incluso había zonas que me recordarían luego a la mítica cuerda de La Bañeza, ¡y eso es decir mucho!


Llego el sábado sin apenas pegar ojo (¡mala idea meternos cuatro bufadores en la misma habitación!) y a base de café fui despertándome mientras revisábamos la Ossa de arriba a abajo, preparando la mezcla, cambiando la bujía y engrasando la cadena... En aquel momento no podía imaginar que la cosa terminaria en desastre total. Ganas y risas habia, también un poquito de concentración. La moto arrancó perfectamente, el sonido fue brutal, el paisaje prometía. Ajustamos los frenos, la parte débil de la niña, mientras por mi parte revisaba el juego de chiclés que teniamos de reserva. Me fui al coche a dormir una hora justo antes del entreno libre. Ese sueño reparador fue lo que me salvó, jamás me había pasado algo así. Juré que en la próxima carrera llevaría unos tapones para los oídos... no por el sonido de los tubarros, sino para evitar los soplidos nocturnos...


Me puse de nuevo mi viejo AGV réplica Sheene (algo deteriorado está el pobre), lo echaba de menos, pero fue un pequeño error. O bien me había crecido la cabeza o había cambiado la forma (seguramente es la espuma interior lo que me modificaba los "parámetros"), el caso es que me di cuenta enseguida que, encima de la moto, no podría agacharme mucho si quería ver bien. Aún así comencé con ganas. Salimos con cierta cautela al primer entreno, bajo un sol conciliador (nada tórrido) y un asfalto decentillo con algunos muros de piedra en la bajada que nos decían "hola"... Había escapatorias, mucho público y suficientes comisarios y colaboradores por todas partes... Una vez terminabas la trepidante bajada girabas a izquierda entre un cruceiro y una esquina (¡si te pasabas de frenada, la escapatoria te llevaba a las puertas de un hospital, verídico!). La subida llegaba enseguida, con buen desnivel y muchas curvas enlazadas. Allí fue dónde descubrí que el motor de la Ossita rugía con ganas y redondo, ¡qué alegría! Aún así, un poco más tarde, cambiamos de chiclé y el rendimiento mejoró. La tarde proseguía con un ritmo incesante. El trazado me encantó definitivamente, mientras intentaba quitarme mis numerosas telarañas. Aquí os dejo la imagen de la "chicane" con Virgen incorporada (muy apropiado) que había en la parte de arriba del circuito, justo antes de la adrenalínica bajada entre muros dónde, sin exagerar, estaba completamente prohibido caerse...

 

Arrancamos el cronometrado y, aunque ya habíamos detectado que el depósito volvía a rezumar por la panza, salí confiado. La alegría duró poco. En la tercer vuelta del entreno cronometrado, bajando, noté que la bota derecha se deslizaba de la estribera, no le di demasiada importancia pero un rato después volvió a sucederme, intenté mirar en marcha pero era complicado, pensé en aceite pero entendi que era imposible o muy raro... al final en una curva lenta pude mirar y vi como ¡caía gasolina por la panza derecha del tanque!, y no, no eran unas gotas...

No podía creerlo pero no dudé en entrar a "boxes", paso por mi mente la imagen de la moto incendiada, la sopa caía muy cerca del cilindro... Enseguida vimos que las fugas eran serias. Lo levantamos y descubrimos algunos "piquetes" que no teníamos antes, ¡qué había pasado!, ¿quizá se apretó demasiado fuerte el depósito? el caso que por la zona de la bobina teníamos una buena fuga, más otra  localizada más atrás.  A mi se me cayó el mundo. Llegar hasta allí para no poder completar ni los entrenos sonaba a fiasco mayúsculo... Un poco cabreados vaciamos el tanque y pensamos en soluciones. No había tenido tiempo de marcar tiempos pero, imaginaba, que si solucionábamos el problema el domingo podría salir a carrera, aunque fuera desde atrás del todo.


Después de secar la zona de las "goteras" dimos Nural, ya casi de noche. Teniamos que dejar secar todo el invento. El domingo llego pronto, con más sueño, pero aquello no funcionó, después de meter un par de litros, vimos que seguía perdiendo. Fin de la historia. No podía salir así. El amigo Carlos, de Avilés, se llevó el depósito a su casa. Días más tarde me dijo que jamás habia visto una reparación tan chapuza (el tanque, en el pasado, habia sido reparado dos veces, al menos, en teoría, por los mismos motivos: fugas). En su inspección meticulosa Carlos descubrió hasta una capa de ¡¡hormigón!!, lo cual justificaba que pesara tanto. Daba igual, ni eso evitaba que la juguetona gasolina no se ecapara. Un mes más tarde, en La Bañeza, ya reparado con resina y sabiduria, me lo devolvería en buen estado. Gracias es decir poco... Aqui os dejo una estupenda foto donde salen Carlos y Champi en acción:


La vuelta a casa fue algo amarga por lo sucedido aunque, como siempre, hay que quedarse con las partes positivas, que las hubo, por supuesto. Agradecer a los organizadores su simpatía y buen hacer,  ¡buenos ratos en la carpa del bar con las chicas!, felicitar a los vencedores (a Adrían Hermida en particular por su espectacular y efectivo pilotaje) y dar las gracias a los amigos que, como siempre en estos saraos, nos echaron una mano, esta vez a los sabios Champi, Carlos y Dr Boom. Me hizo mucha ilusión coincidir de nuevo con Santi Botella y su preciosa Crono 350, y con Xose, aunque con tantas emociones seguidas poco pudimos hablar esta vez con ambos.


No sé si volveremos el año que viene, ojala, supongo que peor no podremos hacerlo. Si durante el próximo verano podéis reservar algunas fechas para carreras o turísmo "vintage", es una buena opción. El ambiente relajado y la simpatía de nuestros vecinos me encandilo. Portugal ahora me da la sensación que es como España hace diez o quince años... ¡lo comentábamos cuando descubrimos el viernes que se podía fumar en los bares!...

Grillaos del TT en Euskadi...


Otro post de esos que relatan buenos momentos... suena bien, ¡que de aquí a cien años "tos muertos"! Vamos a ello...

Después de la reunión celebrada en Cogolludo esta pasada primavera algunos integrantes de nuestro grupo de "Grillaos", en concreto José Trejo y Alberto Bebeto, se ofrecieron a organizar el siguiente encuentro en su zona, Euskadi. Dicho y hecho, fijamos fecha (ya se sabe que indicar una que le venga bien a todo el mundo es imposible) y allá acudimos más de 30 miembros y amigos los pasados días 23 y 24 de septiembre.

La cena de este IV Encuentro se celebró en el bonito pueblo de Plentzia y contó con la presencia estelar (en todas las reuniones contamos con alguna) de los veteranos pilotos José Angel Mendivil (sobran presentaciones) y George Franks (antiguo TT Rider) que nos amenizaron la noche con sus increíbles historias. Aunque nos faltaron algunos amigos "clásicos" (Rosa, Abe, Brus, Beto...) que no pudieron acudir a la cita, entre los presentes gozamos de la presencia de unos cuantos figuras de alto octanaje, como nuestro incombustible amigo Gregorio Garcia, presi del Motogrup Tortugas, que vino desde Barna, o Dani que vino con su flamante BMW K "oldie" desde Madrid, Alvarito, Juan y Mónica, mi Inma, Jo Lucas, Felix de Asturias (que ganó una estupenda chupa en el sorteo de regalos) y un largo etcétecera de enamorados de las Road Races...(si algún día nos juntamos todos, ya casi 4000 miembros, vamos a tener serios problemas de logística...)


Gracias a los organizadores, también contamos en el salón de la cena con un decorado inmejorable compuesto por un mural lleno de fotos (algunas imagino que inéditas o casi para nosotros) en blanco y negro de muchos pilotos legendarios, nacionales y foráneos, incluyendo fantásticas imágenes del rubio madrileño-bilbaino que pago con su vida su amor a la isla de Man...


Terminada la cena-coloquio en el batzoki del pueblo (qué gran acierto, ¡increíble la cena que disfrutamos, en cantidad y calidad!) salimos a la plaza donde se encontraban aparcadas las motos, junto a la iglesia del pueblo. La temperatura era ideal y seguimos charlando mientras los más ¿dormilones? arrancaron sus motos para marcharse a sus alojamientos, casi todos cercanos.


Nos quedamos un grupo reducido pero con ganas. La noche se alargo de fiesta en fiesta por el pueblo (¡incluyendo una flower power que descubrimos!), y el grupito formado por Gregg, Dani, Alvarito, Inma y yo mismo disfrutamos unas horas más del ambiente magnífico que se respiraba. Luego al tren (divertidos incidentes en la estación) y a dormir unas horas... pocas, la mañana fue un poco dura para algunos...


Ese domingo amanecía temprano. Teníamos visita en el cementerio de Derio para presentar nuestros respetos a  Santiago Herrero. Luego, plácido desayuno-almuerzo bajo el sol y rutita estupenda por la costa, ¡qué bonitas tierras! A la hora de comer del domingo muchos plegamos velas con un sabor de boca inmejorable. Todo lo que podamos hacer por rememorar el pasado y el presente de las Road Races será siempre bienvenido y un placer, al menos para nuestro grupo de "Grillaos".


Solo me resta agradecer a los organizadores y a los demás miembros su asistencia a este nuevo encuentro. Ya queda menos para el siguiente..., se  rumorea que esta vez se ubicará cerca del Mediterráneo..., os esperamos.... Una vez más, ¡Salud y Gasolina!


PD - Gracias al amigo Jordi Aymani de Solo Moto se ha publicado, recientemente, esta reseña del encuentro en la versión digital de la revista:


Angel resucitó el Jarama


Llegaron los homenajes a Angel Nieto. Inevitables, merecidos, esperados, llenos de humanidad y respeto, esas virtudes que suelen identificar, por fortuna, a la mayoría de los motoristas. Aunque algunos odiaban a nuestro campeón (en muchos casos, imagino, fruto de la envidia, ese pecado tan español) la mayoría de aficionados y profesionales le queríamos y le respetábamos; así se ha demostrado en las calles y en multitud de eventos y reuniones motociclistas recientes. Más allá del habitual postureo que reina ultimamente en el mundo de las dos ruedas (las redes sociales es lo que facilitan...), insisto, se notaba en el ambiente el cariño que profesamos muchos por la figura del pluricampeón, tanto por su faceta deportiva como personal. 

Por nuestra parte, los Luises nos perdimos el homenaje dedicado al maestro en Zamora, con motivo de una nueva edición de la exhibición de clásicas que organizan con esmero los amigos de la A.M.Z (asociación de la que Nieto era Presidente de Honor). Pensamos en esos días en la siguiente oportunidad, y ésta llegó pronto. La familia Nieto comento que en septiembre quería celebrar un homenaje de altura, y así fue. Llegó ese día señalado, el sábado 16 de septiembre, y unos cuantos miles cumplimos. Se celebró en el centro de Madrid y luego en el circuito del Jarama, ¡su Jarama!, ¿qué mejor escenario? para mi no había otro posible.


Fue alli, en septiembre de 1971, donde se fraguó su leyenda, cuando las motos saltaron a las primeras páginas de los periódicos y su nombre dejó de ser coto exclusivo de los aficionados. Aunque ya habia sido campeón del mundo, un todavia bastante desconocido zamorano afincado en Vallecas se jugaba dos títulos en la misma jornada, 50 y 125. En la categoría más pequeña, como muchos sabréis, cayó luchando con Jan De Vries, perdiendo el titulo. Se hizo daño y paso por enfermería pero cuando vió que el público congregado en el circuito comenzaba a marcharse subió a la torre de control y aviso por los altavoces que saldría en 125. ¿Os imagináis algo parecido en estos tiempos? ¡imposible!.. Y Nieto, una vez más, cumplió. Salió a carrera con su Derbi, donde se jugaba el titulo con Barry, y ganó el campeonato (el británico tenía más puntos brutos pero no más netos). Mil veces se ha dicho (y visto en imágenes) como el director de carrera (el famoso "Cauca") de la alegría y emoción soltó la bandera de cuadros corriendo hacia nuestro héroe.. hay varias versiones, pero se entienden perfectamente... en un mundo menos programado, marketinizado y clasificado podían verse actitudes espontáneas y no darlas mayor importancia. Ese día mi padre estuvo allí, como tantos, y siempre me cuenta que el Jarama estaba en el delirio, ¡jamás había vivido una jornada así de intensa, ni siquiera dos años antes, cuando Santi ganó el GP de 250! (sin duda, todo un hito histórico pero deslucido por la lluvia que cayó aquel día). Nieto comenzaba su leyenda en vida, el motociclismo español empezaba a asomar la cabeza de una vez.

Diez años después, diez, como si fuera una "casualidad" del calendario o del destino, en octubre de 1981, con motivo de la magnífica prueba "Banco Atlántico", el zamorano de nuevo hizo vibrar el Jarama, con la novedad de que otras generaciones más jóvenes pudimos vivirlo esta vez en directo. Era una prueba no puntuable, a final de temporada, llena de figuras de 500, y Nieto salió en carrera con una Suzuki prestada por su amigo y campéon del mundo, Lucchinelli. En aquella memorable jornada también compartía parrilla con Barry Sheene (y esta vez fue el inglés quién gano a todos en ambas mangas).


Pero volvamos al presente. Han pasado dos meses largos y aún me cuesta de creer, tanto su desaparición como el homenaje que vivimos en Madrid. Ya escribí en otro post que algunos pensábamos internamente, sin darnos cuenta, que el 12+1 era alguien más o menos inmortal. Que no podía desparecer de nuestras vidas, basicamente porque siempre estuvo por ahí, como la Luna o el Sol. ¡El ya era famoso y corría cuando nosotros estábamos aprendiendo a montar en bici! Otros muchos campeones se habían ido pero Nieto, además, parecía imperturbable al tiempo: su pasión y su carisma seguían intactos, al menos en mi opinión, solo había que escucharle. Podías estar a favor o en contra de sus ideas o comentarios pero el tio destilaba pasión y honestidad, era directo. Pero a la realidad no le importamos nada. Suceden miles de cosas que no entendemos. Y las muertes absurdas están a la orden del día. El zamorano-madrileño se fue... pero en cierta manera, sigue entre nosotros.

Sábado 16. Acababa de reparar la Infinita un par de días antes (se calentaba en exceso, cambiamos el termostato, etc) y no me hacia demasiada gracia meterla en atascos pero la ocasión era inevitable. Encima, para más gozo, me aviso mi amigo Juan de Albacete, ¡se apuntaba al homenaje! Como es un veterano gran aficionado le comprendí perfectamente. Se pegaría el megamadrugón para llegar a tiempo pero merecía la pena, seguro. Por otro lado, el bueno de "Hondi" me avisó días antes para preguntarme si quería llevar una de las 90 banderas que iban a preparar para el evento (una por victoria en GP del protagonista). No soy muy amigo de banderas pero la ocasión y el homenajeado merecían todo detalle y contesté que sí. Así que, Juan, Hondi, la bandera y yo quedamos en la mítica Boutique Motor, en Moncloa, a eso de las 11 de la mañana. Cuando llegué a la mítica tienda madrileña (a la par del hijo del "Cheli", Antonio Herrero, subido en su famosa Triumph) ya estaban allí congregados un montón de moteros y amigos, entre ellos, Chelo y Gustavo, Hondi...

Poco después arrancamos la moto y nos dirigimos, Juan y yo, hacia el Paseo de la Castellana. Bajamos por la calle José Abascal, bandera al aire, observando a cada minuto más motos por la zona. Llegamos al Bernabeú (al parking) a una hora "prudente" pero ya había una increíble masificación de motos y gente. Se antojaba que la jornada sería histórica, no me equivoqué. Yo seguía observando la temperatura del motor pero nada se salia de madre (no puedo decir lo mismo de alguna R que llevaba delante, precisamente, que empezó a chorrear sin pudor). Aparcamos cerca del estadio y empezamos a ver gente conocida, cómo no. Primero vimos a Rosa, Alvarito, Mayka, Miguelón, Juan, Puli, etc, y luego nos encontramos con LydiaTT, Javi y nuestro Oscar, que por una vez, sacaba su Gixxer del garaje. También vimos a Bego y Sergio, los indios, entre otras caras conocidas. (Lástima que el Mudo ya tuviera otro evento comprometido con antelación y que, finalmente, no pudieramos ver a nuestra campeona de sur, Paloma Uceda, pero era muy dificil dadas las circunstancias, ¡hubiera sido bonito juntarnos los tres!, con ella en especial me hacia ilusión pues han pasado muchos años desde la última vez... verla ahora junto a su R6 roja, "su categoria" y "su marca", hubiera sido fantástico. Esperemos que, en breve, encontremos otra ocasión.)

Mientras tanto, MovistarTV, en su cabina, comenzaba un especial en directo que duraría mucho más tiempo del planificado. Enseguida, al otro lado del parking, sobre el escenario que se montó, aparecieron multitud de personalidades de las dos ruedas, basicamente, los pilotos españoles de MotoGP, también Agostini, CrivilléValentín Requena... y por supuesto los Nieto (los tres hijos, Belinda y el sobrino DJ), incluso Ezpeseta (el CEO de Dorna, principales organizadores del evento, felicidades por el mismo). La mayoría, micrófono en mano, desglosaron grandes palabras sobre el maestro... Nos emocionamos un poquito, como algunos de los presentes sobre la tarima, y es que no era para menos. Normalmente solo valoramos en su justa medida lo que tenemos cuando lo perdemos. Y aunque las exageraciones también son habituales cuando sucede algún óbito, en este caso, creo, no se produjeron. Agostini confesó que dudaba que el día que le toque a él ser homenajeado se reúna tantísima gente en el mismo sitio. Y es que el panorama fue, sencillamente, increíble Todavía llegaban motos, grandes, pequeñas, muchas del centro, otras muchas de lugares dispares de la península, simplemente hermoso y gigantesco. Casi puedo asegurar que no he visto tanto mogollón de motos juntas en mi vida dentro de una ciudad... Después de los parlamentos, los presentadores pidieron un minuto de silencio pero, al final, se convirtió en un minuto de acelerones y aplausos. Sí, como seguramente le hubiera gustado al homenajeado.


¿Qué tocaba luego? pues antes de que fuera muy tarde algunos "miedosos" arrancamos las motos y nos pusimos camino al Jarama. En nuestro caso, creo que salimos pronto, justo antes de la "caravana oficial" pero disfrutamos de lo lindo, sin atasco y muchas gente apostada en los puentes de la A-1 saludando a los motoristas, ¡qué bonito! Entramos sin problemas al parking oeste del circuito (cerca de la curva Fangio) y dejamos la moto cerca de la salida pensando en la vuelta... Nos fuimos andando hasta nuestro querido "Super7"... y acertamos de lleno... Delante estaba la pantalla gigante y el escenario donde pasarían los invitados. Una vez más en nuestro querido y un poco denostado circuito madrileño... Qué hermoso lugar, sus trazadas siguen conservando su belleza, lástima de asfalto poco conservado... La última vez que estuve allí fue al día siguiente de la trágica noticia, cuando se abrió un pasillo para poder presentar nuestro respeto en el monolito que reposa en Farina dedicado al 12+1. Aquella soleada mañana eramos pocos, muy pocos los que estuvimos por allí... el 16 de septiembre era todo lo contrario. De hecho comentábamos al finalizar la jornada que no habíamos visto tanta gente desde el último Gran Premio celebrado allí, en 1998.

Y así fue... Poco a poco fueron llegando cientos de moteros, algunas conocidos más como Rubén y Roberto, volvimos a juntarnos con Javi y Oscar que también tenían claro a qué parte del circuito debían conducir sus pasos. Enseguida, junto al monumento habitual del 12+1, los diversos pilotos (aparte de los mencionados antes, había otros como "Pana" LavadoSeteSito Pons, etc) fueron  presentados y fueron depositando, en orden y por parejas, un ramo de flores. Echamos de menos en ese escenario y en la entrega floral a Nani ("El Ranita"), juraría que no fue uno de los citados... o al menos yo no me enteré... pero juraría que no estuvo entre el elenco de pilotos que estaban presentes en el acto, aunque sí estaba en el circuito (lo mismo puede decirse del "Trompa"). Imagino que Dorna tenia claro que solo tendrian visibilidad sus acicalados pilotos... Si es así, como creo que fue, me parece una desfachatez que no comprendo. Si realmente estuvieron entre ellos, avisadme por favor para rectificar. (De todas formas, estas ausencias no deberían sorprenderme... Cuando se inauguro la curva Santiago Herrero en el circuito de la Torrecica, el mítico Esteban Oliveras no fue invitado a estar junto al monolito en la inauguración y vio el acto, como nosotros, desde la grada, al otro lado de la pista. Eso sí, algún que otro cantamañanas sí chupo cámara aquel día. Made in Spain...)


Mientras degustábamos unos sabrosos bocadillos de jamón (¡gracias Juan!) descubrimos que, a partir de ahora, la curva Farina pasa a llamarse como nuestro campeonísimo. Luego llego las emotivas vueltas con las motos históricas, esas Garelli y Derbis de Angel, pilotadas por Gelete y Pablete... y todos los invitados en otras monturas más modernas. Marquéz fue el primero que vi quemando rueda frente a nosotros, ¡único este chaval!

Nuestro Jarama fue una fiesta, sí, como le hubiera gustado al maestro, ¡seguro! Un día y un homenaje que, estoy convencido, todos los presentes tardarán en olvidar... si es que lo olvidan. Me sentí feliz al ver que los hijos de Angel se emocionaron y fueron testigos de la admiración que había suscitado su padre durante estas décadas. Lo sabían de sobra pero, juraría, no esperaban una respuesta tan emotiva y sincera. El campeón nos dio mucho en vida, qué menos que agradecérselo... todo fue mérito suyo, incluso que su pista volviera "a la vida" aquel sábado.



Sí, porque como dijo Juan, sabiamente, mientras caminábamos para encontrar nuestras motos en el parking, "Nieto ha resucitado el Jarama". El campeón que con su tesón, valentía y astucia tanto nos enseño recorre ahora los cielos junto a sus amigos, estoy seguro. Mientras, aqui abajo, no lo olvidaremos. Va por ti, maestro. 12+1 Forever!




La huella del campeón...


Desde que tengo uso de razón ninguna pasión me ha enamorado más que la que siento por el mundo de la moto. No solo por ellas, nobles y hermosas, sino por las historias de valentia y superación que he podido observar y vivir desde niño. Los pilotos eran y son mis héroes. Sobre todo los modestos en medios. Gladiadores de los tiempos modernos,  jinetes valientes que luchan y aceleran todo lo que pueden espoleados por el brillo de sus corazones, por su infinito espiritu de superación... Hace escasos días fui testigo directo otra vez. Pocas, muy pocas cosas conozco en este mundo que igualen esa generosidad con uno mismo y con los demás porque la fragilidad y la futilidad de nuestra condición humana nos hace realmente grandes cuando desafiamos al destino agachados detrás de una cúpula a toda velocidad. Que algunos sigan luchando contra las adversidades intentando ser mas rápido en cada vuelta de la vida "simplemente" es admirable y todo un ejemplo para el resto de mortales. Dentro de su grandeza, lo más agradable quizá sea que esos héroes, además, son personas de carne y hueso, la mayoría muy cercanos. Si la vida algo nos ha enseñado es que los más grande suelen ser personas sencillas y humildes.

Volvimos a La Bañeza el pasado domingo día 20. En el 2016 no asistí. Nos habian mareado tanto con el tira y afloja entre moto club y ayuntamiento que hartaron la paciencia de unos cuantos fieles, entre ellos yo mismo. En el 2015 lo pasamos bomba a punto de clasificarnos en 250 y ese era mi ultimo recuerdo, un recuerdo tirando a dulce porque aunque no alcancé mi objetivo de ser uno de los treinta privilegiados para salir el domingo en carrera sé que lo di todo para lograrlo. Pero no escribo este post para hablar de mi sino para hablar de un piloto de verdad, o mejor dicho, de un pilotazo que iba directo al Mundial pero que las zancadillas y la falta de dinero obstruyeron su camino, un tio enorme como persona, mi amigo Manu Varea.

Al igual que en el 2014, cuando corrió con una Bultaco que parecía empeñada en hacerle la vida imposible con todo tipo de problemas y roturas, esta vez no todo estaba "encarrilado", en todo caso teniamos motivos extras este agosto para subir al pueblo leonés. Manu volvia a correr en la meca de las urban races, esta vez en la categoria más rapida, la de Moto3/125. El día que me lo dijo me alegré y me sorprendi a partes iguales, pero sin duda era una gran, gran noticia. Cierto es que ha sido todo un poco precipitado y que la moto que inesperadamente han conseguido, una Honda RS 125, no llegaba en las condiciones competitivas que supuestamente atesoraba en su motor (el kit que anunciaba), por culpa de algún caradura que vende lo que no tiene o lo quita en el útimo momento. Así es este mundo, mucho hijo puta queda suelto e impune... Pero a pesar de esa piedra gruesa del camino, Manu y toda su cuadrilla (comenzando por su familia, claro) han vuelto a hacer magia, desde conseguir una furgoneta para poder llegar a tierras leonesas hasta redondear toda una emocionante jornada de domingo. Han vuelto a sacar agua de donde casi no habia, Manu ha vuelto a pasar de piloto retirado a pilotazo en activo en dos días, de activarnos a todos sus amigos por el camino, y de volver a demostrarnos que el que tuvo... ¡retuvo!

Todos sabemos que desde que corren las Moto3 en La Bañeza, por tracción y par motor, son más competitivas que las gloriosas, y ya casi de museo, 125 que se atreven a desafiarlas. Los tiempos modernos son así. Estamos dejando atrás una hermosa categoria, el octavo de litro, motores de agujeros, esos que se podian carburar, entender, con las que se puede hablar, las que permiten deleitarnos con su humo azul, con su olor eterno, esas motos complicadillas que requieren manos de  pianistas... que suenan de verdad a motos de carreras y no a aviones o tractores... Ahora las que ganan son las Moto3, unas motos mas efectivas y más faciles de conducir pero con menos alma. Es todo un ejemplo de la diferencia de unas y otras el número de cambios de marcha que hay que hacer por vuelta (las 125 requieren muchos más, claro). Solo en un lugar tan emblemático como en la La Bañeza podriamos verlas y disfrutarlas. La máquina del tiempo que tantas veces vivimos en el mundo de las carreras de clasicas aqui encuentra su máxima expresión. Aqui todavía podemos ver como se carbura una moto de carreras, ¿quién puede ver eso en un circuito permanente de una prueba moderna?

Pues con este panorama llegaba Manu y su cuadrilla, bien asistido por su amigo Eduardo Segarra, intentado adaptar una RS125 muy bonita pero que no habian tenido ocasión aún de probar en pista. Todo un debut, algo precipitado, sí, pero la ocasión no se podía desperdiciar. De parte ciclo aceptable, aunque con tiempo se hubiera tenido que cambiar el aceite de las barras, revisar el amortiguador, etc, frenos aceptables y ergonomia mejorable (Manu es muy grande también fisicamente).. pero el motor, como deciamos, algo flojo. Ya lo sabia nuestro protagonista en Valencia. Cuando, días antes, la subio a un banco de potencia se le cayó el mundo encima. Faltaban mínimo siete CVs, los que la igualiarian con las RS habituales de esa añada. ¿Qué hacer? Alguno quizá hubiera desisitido de correr pero Manu decidió hacerlo a pesar de no contar con todas las requisitos deseables. Asi son los valientes que aman el motociclismo. A veces se juegan su prestigio arrastrando en el intento una falta de medios preocupantes. Por amor al deporte, sí...

¿Qué decir de esta nueva edición número 58 de las carreras de La Bañeza? Pues que hubo más público que nunca, o esa impresión me dió. Que se notó más medios que otros años, que tuvimos grandes y hermosos homenajes, uno previsto hace tiempo dedicado a los grandes pilotos gallegos que nos dejaron prematuramente, López Mella y Dani Rivas; otro más inesperado, el del maestro Nieto. Contamos con la asistencia de sus tres hijos quienes recibieron todo nuestro cariño. Seguro que no lo olvidarán. También se inauguro la "Chicane Angel Nieto", justo la curva 1 y 2 del trazado, la que da inicio a la adrenalinica bajada después de recta de meta. Inevitable pasear varias veces por los boxes saludando a amigos y conocidos como Champi, Cuco, Quintial, Carlos, Edu, Mamel, Paco, etc, y luego dirigirnos hacia el "callejón" donde nuestros amigos valencianos (Luis, Paqui, Ricardo, Polit, etc) nos aguardaban una vez más con los brazos abiertos, mientras descubriamos la RS 125 de Manu y, junto a él, toda su maravillosa familia. Como nos vemos en tan contadas ocasiones, en la cita bañezana nos juntamos siempre con ellos para pasar unas horas agradables y recuperar tantos meses perdidos. Por cierto, ¡qué bonita la TZ de Champi!, ya tenia ganas de verla. Con los colores de Sonauto y Sarron de 1984, ahi dejo una foto del momento inmortalizado:


Increíble y hermoso el mural gigante con la efigie de Nieto que pintaron en apenas unos días en una de las paredes de las casas que bordean el circuito. Seguro que lo habéis visto, es increíble. Esas cosas solo pueden suceder alli, ¡bravo! Aquella mañana, muy temprano, tomando café en un bar de la A-6, me preguntó Oscar Haro como llegar al circuito, pequeña anécdota que iniciaba una jornada memorable, donde, como cada año, pudimos disfrutar del lujo de la compañía de muchos amigos que no vemos habitualmente, en especial la de varios Luises, que solo alli nos vemos en tan impresionante número, inmortalizándonos en una foto de grupo que empieza a ser un clásico (en la foto de abajo, de izquierda a derecha, Luis Gimenez, Luismi, Mudo, yo mismo y Luis Dios). Si en el 2015 nos juntamos sin planificarlos siete luises, este año, ante la ausencia de mi padre, nos juntamos seis al final, que tampoco es mal número (no tengo la foto de los seis, donde salia también Luis Rosón). Poco rato, por desgracia, pudimos pasar con el gran Paco Motos y con nuestro amigo navarro Edu, ¡estaban todos demasiados ocupados con sus pilotos!, lógico


Manu saldría en décima posición en parrilla, ¡buena posición dadas las circunstancias! Las Moto3 copaban las mejores plazas, como estaba previsto. Los Castillejo y Alex Martínez nos darían espectáculo, seguro. El warm up fue bien y apenas se tuvo que retocar alguna cosilla de la RS para salir en orden. Apretar mejor la quilla para que en las apuradas no tocase, endurecer un poquito la horquilla en compresión...

Llega la hora de la última carrera de la jornada, después de las exhibiciones y los homenajes. Eran las tres y media aproximadamente, el sol calentaba pero no tanto como otros años, mejor. Salimos a parrilla nerviosos.. no, mejor dicho, espectantes aunque confiados de que si todo iba bien veriamos un buen espectáculo y una buena carrera de Manu. Más tarde de lo previsto, bajó por fin la bandera y nuestro piloto salió disparado aunque perdió alguna décima debido a que la moto que tenia justo delante en parrilla titubeo un momento, ¡menos mal que no se quedó clavado!


Empiezan a tirar a muerte, mezclando en el ambiente el típico sonido de las pequeñas avispas de 2T con el de "bombardero" de las Moto3. Durante los primeros giros nuestro protagonista ya navegaba entre las diez primeras plazas luchando con otra 125, la del dorsal 12, no muy lejos ambos de las primeras Moto3. Gracias a la cámara onboard que llevaba Manu pudimos ver, días después, como en los primeros giros se los comia en algunas curvas pero, saliendo, era inevitable que las 4T pusieran metros por medio. Martínez comenzó comandando la prueba pero, en pocas vueltas, fue superado por uno de los Castillejo. Siempre lo digo, es increíble ver a los punteros de esta categoría, año tras año. Si los punteros de las clásicas van rápidos, estos chicos que hacen una vuelta en poco mas de un minuto once segundos ponen los pelos de punta (¡y lo digo yo que no tengo!). Buenas manos y motos suficientemente rápidas y ágiles para dar espectáculo del bueno, en formato "anacrónico" porque ya me dirás tú dónde podemos ver carreras callejeras donde los pilotos puedan salir y explotar la potencia de una "vieja" 125 de GP. Una vez más no está de más decir uno de nuestros "mantras" favoritos: todos los que corren en aquellas calles merecen todo nuestro respeto, algunos apenas corren en todo el año pero vuelven una y otra vez a esta cita irrepetible. Estamos ya en las últimas vueltas y Manu consigue adelantar una posición, apenas quedan unos minutos para el banderazo de meta, sí, ¡por ahi viene!, entra sexto, segunda 125 de la prueba, ¡memorable! Luego veriamos que el quinto estaba cerca pero, pensando que era un doblado, Manu no apuro para alcanzarle, ¡lástima! Aqui un resumen de su carrera, on board:


La festiva jornada está llegando a su fin. El público invade la pista, las emociones se disparan, algún acelerón justificado y muchos litros de alegría contenida por parte de los protagonistas. Y entre todos esos valientes no podia faltar la emoción de nuestro amigo que estalla en cuanto para después de dar una emotiva -también- vuelta de honor. Se abraza a sus amigos y a su mujer, la que tanto vela por él siempre, dando las gracias por nuestro apoyo y feliz de cómo ha terminado la carrera. Solo él sabe cuanto ha costado llegar a ese momento. Las gracias te las tenemos que dar a ti, campeón, por regalarnos jornadas así. Pocos minutos después, bajo la carpa, quitándose el mono ya está pensando como volver el año que viene y como bajar 3 o 4 sgs por vuelta si consigue traer la RS en condiciones. ¡Qué hambre de moto!, envidiable. Siempre nos emocionas, canalla, no falla. Nos trasmites tus ganas y tu coherencia, inasequible al desaliento. Campeón sin corona, pero campeón. Tus amigos te queremos. La huella de los campeones siempre deja marca...



El ángel de las motos nos ha dejado...



Algunos pensábamos que eras inmortal o casi. Me cuesta procesar lo que ha pasado. Punzada inesperada e injusta, golpe en el estómago, nos hemos quedado huérfanos. Un tio que voló por el asfalto durante décadas, que se libro de morir joven en aquellos peligrosos circuitos termina victima de un absurdo accidente en vacaciones. El mundo está loco, vaya racha llevamos.

Crecimos contigo y tu leyenda. Siempre detrás o delante, escuchándote o leyéndote, viéndote correr y ganar mucho antes, cuando ya eras veterano y nosotros unos crios. Siempre nos enseñaste algunos trucos, alguna treta, el valor de la lucha, ejemplos magnificos de quien comenzo desde abajo del todo, el que avanzó por el camino duro... y con las ideas muy claras. Tus viejas aventuras de adolescente me las contaba mi padre con admiración, siempre añadiendo que todo lo que habías pasado para alcanzar tu meta de ser piloto no fue soportado por otros que te acompañaron en aquellos oscuros días. Entre eso y tus hazañas en los circuitos te ganaste nuestro respeto y una enorme admiración, eras el maestro indiscutible de las categorías pequeñas y la referencia del motociclismo nacional.

No, no fuiste el primer español que pudo ser campeón del mundo, antes estuvieron Ramón y Santi pero, por desgracia, nos quedamos sin ellos prematuramente; jamás los olvidamos. No fuiste el primer español que pudo ser campeón pero, al final, lo fuiste. Y a nadie le regalan un titulo, menos 12 más uno. Algunos te han criticado duramente muchas veces y es cierto que buscaste siempre lo mejor para tu carrera deportiva, ¿quién no lo intenta, quién no quiere la mejor moto a su lado, el mejor técnico a su lado, ser el gallo del gallinero? Fuiste valiente, taimado y astuto, tanto dentro como fuera de la pista, llegaste tan lejos que muchos otros grandes campeones te veian a distancia.

Nos quedamos con tu legado, con tu historia, que fue un poco la sombra que nos cobijaba, nos quedamos con tu gigantesca personalidad, con tu arrolladora pasión por las motos, ese amor que trasmitias sin tapujos delante de los micrófonos, visceralmente, con honestidad y con autentica fervor. Me daba igual si te equivocabas de vuelta o si repetias tus frases más famosas, tu intuición y tu emoción nos hacia estar casi dentro de la carrera. Defendiste el motociclismo tantas veces, no solo para que saliera en la tele, que todos tus monumentos son merecidos.


Ahora nos hemos quedado un poco mas solos, el viejo mundo que nos crió se aleja. La tristeza y el luto envuelve al motociclismo. La nostalgia y la injusticia brillan en unos días negros para tus admiradores, para todo el mundo de la moto, lo sepan los demás o no. El ángel de las motos, Angel Nieto Roldán, ya no está entre nosotros sino en el cielo, junto a Tormo, junto a Barry, junto a Victor, junto a Torras, junto a Parlotti, junto a Nicky...y junto a Santiago Herrero, su maestro. Por fin os habéis vuelto a juntar; que los dioses os envidien y os bendigan a todos. DEP


GRACIAS A TODOS LOS QUE ME AYUDARON POR EL CAMINO...